Hay piezas que no siguen el tiempo.
Lo definen.
El Niessing Coil cumple 40 años y no es solo un aniversario. Es la celebración de una forma distinta de entender la joyería: libre, arquitectónica, en movimiento.
Un cordón que no necesita cierre.
Un gesto continuo.
Una línea que abraza el cuerpo.
De Alemania al corazón de España
La historia del Coil en España no se entiende sin Pepe Alba.
A finales de los años 80, en una España todavía muy ligada a la joyería clásica, Pepe abrió su primera tienda en Zamora (1989). Poco después, en uno de sus primeros viajes a Alemania —con su BMW, recorriendo kilómetros con más intuición que certezas— llegó a la feria de Inhorgenta en Múnich.
Ahí descubrió Niessing.

Y entendió algo que no era evidente para muchos en ese momento:
que el futuro de la joyería también estaba en el diseño, en la arquitectura, en la Bauhaus, en las formas puras.
Trajo el Coil a España.
Y con él, una nueva manera de mirar.
Más de 35 años juntos
Desde entonces, el Niessing Coil lleva más de 35 años en Pepe Alba.
No como una pieza más, sino como un símbolo.
Un símbolo de:
- Vanguardia
- Movimiento
- Libertad
En un país donde predominaban los códigos clásicos, el Coil representó una ruptura elegante. Una joya que no impone, que fluye. Que no se cierra, que se adapta.
40 años de Coil. 40 años de visión
Celebrar los 40 años del Niessing Coil es también celebrar una forma de hacer las cosas:
- Apostar por lo que no es evidente
- Traer diseño internacional cuando nadie lo hacía
- Conectar tradición y vanguardia

En Pepe Alba, este cordón no es solo historia.
Es presente.
Y sigue siendo una de las piezas más icónicas para quienes buscan algo más que una joya:
una actitud.
Joyas. Vanguardia. Vida.
El Coil encaja de forma natural en nuestro posicionamiento.
Porque habla de lo mismo que nosotros llevamos décadas defendiendo:
que la joyería no es solo ornamento, es expresión.
Y que lo bien diseñado… permanece.
