Su diseño parte del gancho hippie, una de las formas más antiguas de pendientes en la historia de la joyería, utilizada desde hace miles de años en distintas culturas.
Recuperado en los años 60 y 70 por el movimiento hippie y evolucionado en el taller de Pepe Alba, este gancho se transforma aquí en una pieza de alta joyería: realizado en oro blanco de 18 quilates, fino, ligero y con una caída natural que acompaña el movimiento del cuerpo.
Bajo el gancho, un diamante talla princesa, engastado en un cajetín geométrico, aporta un destello estructurado y contemporáneo. El diseño culmina con una perla australiana color chocolate, una gema orgánica de tono cálido y profundo, que aporta contraste y sofisticación.
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