Pendientes Abrázame Mercurio: el clásico Abrázame revisado por Luna Alba
Los Pendientes Abrázame Mercurio son la relectura contemporánea del icónico diseño Abrázame del taller Pepe Alba, esta vez firmada por Luna Alba. Cambia el material, cambia la perla, pero el gesto original permanece: envolver, no ocultar.
La luz grisada transforma la pieza en un objeto contemporáneo, alejándose de los códigos clásicos de la perla para convertirse en una joya casi escultórica.
Perla de Tahití: reflejos mercurio y matices cambiantes
La perla de Tahití es una de las más singulares del mundo: se cultiva en la Polinesia Francesa y su color no es un tinte añadido, sino el resultado natural del molusco.
Los reflejos mercurio, con matices que cambian según la luz —del gris humo al plateado, con destellos verdosos o azulados—, hacen que ningún par sea idéntico. Cada perla impone su propio brillo, su propia curva.
Plata pulida trabajada a mano
La perla de Tahití queda envuelta por un gesto de plata pulida que la rodea sin ocultarla. Un equilibrio entre fuerza y ligereza.
La plata se elige aquí como material deliberado: acompaña la frialdad de los reflejos mercurio de la perla en lugar de contrastarlos, como haría el oro. El acabado pulido añade luz al conjunto sin robarle protagonismo a la naturaleza.
Un abrazo convertido en órbita
La banda no se queda quieta abrazando la perla como en la versión original: la circunvala, la orbita. Es una lectura arquitectónica del diseño de Pepe Alba, coherente con la formación de Luna Alba.
Cada pieza se hace a mano en el taller de Zamora, con la misma filosofía artesanal que se aplica a las joyas Niessing que distribuimos en exclusiva, o al resto de pendientes de la colección propia.
Medidas y materiales
Perla de Tahití cultivada de aproximadamente 11-12 mm. Banda en plata de ley pulida, trabajada íntegramente a mano. Cierre de presión con tornillo, apto para lóbulo perforado.
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